sábado, 31 de julio de 2010

RAZONES


Jardin des Plantes Henri Cartier Bresson


Debo decirles que en mi afán de captar el instante, casi siempre he obviado indagar en el o los motivos que han hecho que los personajes estén donde los he retratado. Lo atribuyo a mi timidez latente, que sin embargo no parece relucir ante mis colegas y socios.
Resulta una especie de aventura, a veces infausta, regresar a la oscuridad de mi laboratorio y revelar lentamente una a una las imágenes que he creído plasmar.
Las veces que he conseguido esta unidad imagen mental / imagen fotográfica me invade una suerte de satisfacción casi infantil, como cuando lograba trepar a la última rama del cerezo que podía sostener el peso de un niño de ocho años, detrás de mi añorada casa paterna. Después dejo que sea el público quien aprecie mi trabajo, lo disfrute, critique o destruya. No me interesa dejar nada más que el testimonio gráfico tal como se dio en ese segundo eterno.

Con la foto que les ofrezco fue diferente.
Como en pocas ocasiones, después de pasar horas recorriendo con mi cámara uno de los tantos distritos de París y luego de haberla tomado, me atreví a acercarme a ese pequeño trío que amorosamente se abrazaba, con ese amor ya menos apasionado, pero en ocasiones terriblemente significativo y enternecedor.
Tan sólo fue articular las primeras palabras para presentarme y que supieran de mi actividad cuando vi aquella cara de dolor reprimido del hombre, sus ojos humedecidos y su vista perdida detrás de mí. De la mujer sólo recuerdo unas lágrimas que con restos de maquillaje rodaban por sus mejillas.
Pedí disculpas, pregunté si en algo podía ser de ayuda. Con una entereza que hasta el día de hoy recuerdo y que sólo vi en contadas ocasiones a fines de la guerra, el hombre se disculpó de no atenderme. La hija pequeña de ambos acababa de fallecer en el hospital, situado a pocos metros de aquella plaza.
Desde entonces procuro no inquirir de las razones que hacen que mis personajes se encuentren en ese lugar en ese segundo eterno que retrato.

H.C.B.

4 comentarios:

Alís dijo...

¿Es mejor conocer la verdad que vive detrás de una fotografía o dejar que la imaginación invente su historia?
Una imagen puede crear tantas realidades como ojos la miren.
Bello texto, una vez más. Gracias por aceptar el "reto".

Besos

Mercedes González dijo...

Siempre dejar que la imaginación responda, aunque nos puedan las ganas, la curiosidad.

Bonito texto.
PD: me gusta vuestra "porfía" ;)

Besos

Nacho dijo...

Cada uno en su mente interpretará de forma diferente la imagen captaba por el fotografo.
Es como mirar por un caleidoscopio.

Un abrazo.

alma dijo...

Que distinta es la realidad!
Ójala y la realidad hubiera sido en este caso lo que nos parece la foto.

Un post muy triste, pero muy emotivo.

Besotes.